
Entre las flores
Mata
el silencio el serpenteo de mi pecho herido, gotea silente mi savia
entre los harapos que me visten y observo mi cuerpo desnudo asaetado
por tu verbo y tus pestañas. Entierro minutos entre dársenas y andenes ávidos de despedidas, con montones de arena de mil relojes, esperando escarbar mañana entre sus adoquines quebrados y encontrar mi juventud prendida de ti. Mudo mis hojas en cada desayuno y recuerdo el perfil de tus labios en la almohada. Y mientras tú estás sola entre las flores… Arrastro
mi patria en unos zapatos teñidos de arcilla, y me vuelvo verso
invisible entre los juglares, que convierten en números mis
letras indecorosas.
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